No son mejores los que allí viven, pero son más buenos en lo suyo y eso es bueno para todos.

He pasado mucho tiempo trabajando en Catalunya, tengo amigos y compañeros catalanes. Tengo familia en Catalunya. También tengo parados y enfermos que cuidar allí. No me olvido de los políticos corruptos que también tengo por allí y que quiero pillar. Y menos de los empresarios que han colaborado con ellos y que por algún lado andarán. Mis catedrales, mis playas, mis montañas, mi zoo en el que espero que nazca pronto mi nuevo gorila blanco. Mis lamentablemente diseñadas autopistas de peaje, que me cuestan el dinero cada vez que paso por ellas para ver a mis clientes o mis amigos o mi familia. Mi Gaudí, mi Dalí, mi Noguera Pallaresa, mis Indibil y Mandonio. Mi F.C. Barcelona de ensueño (hace no mucho) y mis mimos con “licencias de mimo” en las ramblas. --> SEGUIR LEYENDO LA NOTICIA... <--