Preguntar al pueblo y no hacerle caso no es ninguna lección de democracia.

Un persona puede tener la razón en una cosa, pero de ahí no se puede deducir que tenga la razón en todo. Incluso porque creas que eres del mismo pensamiento político qué él, o tengas identificados los mismos teóricos enemigos.

Sólo los fanáticos de cualquier cosa, de grupos de música, religiosos, deportivos… avalan todo lo que hacen sus ídolos. --> SEGUIR LEYENDO LA NOTICIA... <--