Todo esto tiene muy mala pinta. Muy mala. Al menos hay indicios claros de que alguien está cometiendo un delito: O los testigos o los imputados.

Pero sigo sin entender el motivo por el que el Alcalde primero despide al Contable y a los otros directivos,  el contable declara barbaridades que como mínimo le acusan a él mismo como confesión, y aún así lo contrata en otra empresa municipal junto a los otros directivos.

Este razonamiento no tiene justificación alguna. O el Alcalde y su equipo son unos gestores tan pésimos como para tragarse esta rueda de molino, o lo han hecho a propósito con un propósito que prefiero no imaginar.

Espero que se aclare pronto, igual que espero que estas prácticas no se hayan extendido a las otras obras faraónicas en las que el Ayuntamiento se ha gastado nuestro dinero (Tranvía, calles, fuentes, carreteras…)

Tenemos fe en las personas y la presunción de inocencia, pero por suerte la justicia no es un asunto de fe.

La Noticia:

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Las tácticas «mafiosas» (en palabras de la Guardia Civil) de Alcalá Comunicación Municipal (ACM) no se limitaban a la manipulación contable o a las amenazas. Además, la empresa creada por el gobierno de Antonio Gutiérrez Limones (PSOE) para «promocionar» la imagen de la localidad exigía comisiones -o ‘mordidas’- a empresarios a los que adjudicaban trabajos.

Así lo recogen los investigadores de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de Sevilla en el informe remitido el pasado marzo al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de Alcalá de Guadaíra. En el mismo documento en el que se ponen de manifiesto el carácter «mafioso» de las actuaciones de esta sociedad, los agentes recogen testimonios de algunos de sus proveedores que cuentan cómo directivos de ACM les obligaban a ‘devolver’ parte de las cantidades que cobraban previamente en pago por sus trabajos.

De acuerdo con lo recogido en el informe, ACM pagaba a estos empresarios mediante una transferencia bancaria y, posteriormente, recibía en efectivo parte del importe de las facturas al que se daba un destino incierto.

Uno de estos empresarios, identificado como S.V.S., se lo contó a la Guardia Civil con todo lujo de detalles.

Origen: ELMUNDO